La Fuerza Aérea Colombiana y los equipos de rescate mantienen desplegado un operativo en una zona de difícil acceso del cerro Tatamá, donde fueron encontrados desde el aire los restos de la avioneta Cessna T-206, de matrícula HK-4985, que perdió comunicación el pasado domingo 13 de septiembre.
El hallazgo de la aeronave permitió concentrar las labores en territorio de Risaralda, específicamente en un sector rural del municipio de Pueblo Rico. Sin embargo, llegar hasta los puntos donde quedaron los restos ha representado un desafío para los organismos encargados de la emergencia debido a las características de la montaña.
El general Luis Miguel Díaz Ríos, comandante del Comando Aéreo de Combate No. 5 de la FAC, informó que durante el martes se realizó una primera incursión con personal especializado. Los rescatistas consiguieron llegar hasta uno de los lugares donde se encontraban fragmentos de la aeronave, pero no encontraron allí a ninguno de los cinco ocupantes.
El oficial explicó que, aparentemente, como consecuencia del impacto, el fuselaje quedó dividido y diferentes partes de la avioneta terminaron en puntos separados de la montaña. Por esta razón, las operaciones deben extenderse hacia otros sectores para verificar cada uno de los lugares donde fueron observados los restos.
Las condiciones del terreno han obligado a los equipos a avanzar con extrema precaución. La Fuerza Aérea señaló que existen zonas con pendientes que pueden alcanzar o superar los 60 grados, acompañadas de una densa vegetación, árboles de gran altura y características propias del bosque andino. Estas condiciones limitan considerablemente la movilidad de los rescatistas.
Los integrantes de los grupos de búsqueda fueron transportados mediante helicópteros hasta las zonas establecidas y permanecen preparados para desarrollar jornadas prolongadas. Para ello cuentan con prendas especiales para protegerse del frío, alimentos, equipos de supervivencia y otros elementos necesarios para permanecer varios días en medio de la montaña.
El objetivo principal de la operación continúa siendo encontrar a las cinco personas que viajaban en la aeronave: el piloto Mehmet Cankaya y las pasajeras Julissa Figueredo Rodríguez, Perla Costanza Álvarez, Sandy García y María Guzmán. Las autoridades mantienen abiertas las labores en los diferentes puntos identificados durante los sobrevuelos.
La aeronave, perteneciente a la Patrulla Civil Aérea, había llegado a Condoto para cumplir una misión médica durante el fin de semana. Después de finalizar esas actividades, emprendió el recorrido hacia Bogotá, pero durante el trayecto dejó de establecer comunicación.
Tras conocerse la desaparición, inicialmente se desplegó la búsqueda hacia el sector del cerro Tatamá ubicado en jurisdicción del Chocó, debido a que allí se había registrado la última comunicación. Habitantes de Bochoromá, en zona rural de Tadó, manifestaron que habían observado la avioneta volando a baja altura durante la mañana del domingo, aunque posteriormente no encontraron señales visibles de un accidente.
Los posteriores sobrevuelos realizados por las autoridades permitieron identificar indicios de la aeronave en el lado correspondiente a Risaralda. El hallazgo modificó el área de operación y llevó a concentrar los esfuerzos en jurisdicción de Pueblo Rico, donde los equipos especializados intentan acceder a los distintos puntos.
Mientras se mantienen las labores, los familiares de los ocupantes siguen solicitando que el operativo continúe hasta establecer qué ocurrió con sus seres queridos. Adriana Revelo, pareja del piloto Mehmet Cankaya, pidió al Gobierno nacional, a la Fuerza Pública y a las demás instituciones involucradas mantener todos los esfuerzos de búsqueda y no abandonar la operación.
