Cuando cae la noche del jueves, el sonido de los parlantes anuncia que ha llegado la hora. Vecinos de todas las edades salen de sus apartamentos, se saludan en las zonas comunes y ocupan su lugar frente a la instructora. Durante la siguiente hora, los Bloques de Moscopán, uno de los conjuntos residenciales más emblemáticos de la Ciudad Blanca, se transforman en una pista de baile a cielo abierto.
La escena se repite cada ocho días gracias a las jornadas de baile deportivo que adelanta la Gobernación del Cauca, a través de Indeportes Cauca, como parte de su apuesta por llevar actividad física y bienestar a los barrios de la capital caucana.
Lo que llama la atención en Moscopán no es solo la constancia de los asistentes, sino la diversidad. En una misma coreografía coinciden niñas que apenas siguen el paso, jóvenes que se lo toman en serio, madres que llegan después de la jornada laboral y adultos mayores que encontraron en el baile una excusa para salir de casa y compartir con sus vecinos.
“Desde el punto de vista físico, una sesión de baile de intensidad moderada a alta se compara con una rutina cardiovascular tradicional: eleva la frecuencia cardíaca, mejora la capacidad pulmonar, ayuda a controlar el peso corporal y reduce factores de riesgo asociados a enfermedades como la hipertensión y la diabetes tipo 2”, explica Claudia Alejandra Patiño Álvarez, promotora deportiva musicalizada de Indeportes Cauca y encargada de dirigir las sesiones.
Para los residentes de mayor edad, agrega la instructora, la práctica tiene un valor adicional: trabaja el equilibrio, la postura y la flexibilidad, aspectos claves para prevenir caídas y mantener la autonomía. Son habilidades que los vecinos van fortaleciendo, casi sin darse cuenta, sesión tras sesión.
El baile deportivo, reconocido por el Comité Olímpico Internacional y regulado a nivel mundial por la World DanceSport Federation, exige coordinación, resistencia, fuerza y precisión técnica en modalidades como los bailes estándar, latinos y el breaking, que debutó en los Juegos Olímpicos de París 2024. Aunque en Moscopán no se compite, los principios de esa disciplina están presentes en cada rutina.
“Al requerir memorizar secuencias, anticipar movimientos y coordinarse con una pareja o grupo, el baile estimula funciones cognitivas como la memoria, la atención y la toma de decisiones rápidas”, señala Patiño Álvarez. De ahí que las jornadas se hayan diseñado para que participen todas las generaciones: cada quien trabaja a su ritmo, pero todos se benefician.
A ello se suma el componente de la música como herramienta terapéutica. La musicoterapia, definida por la Federación Mundial de Musicoterapia y la Asociación Americana de Musicoterapia como el uso planificado del ritmo, la melodía y el sonido con objetivos de salud, ha demostrado efectos positivos en la reducción del estrés y la ansiedad y en la mejora del estado de ánimo. En Moscopán, la combinación de movimiento y música cumple esa doble función: activa el cuerpo y alivia la mente después de una semana de trabajo, estudio y rutina.
Quizás el mayor logro de las jornadas no se mide en calorías ni en pasos aprendidos, sino en lo que ocurre alrededor. Vecinos que antes apenas se cruzaban en las escaleras hoy se saludan por su nombre, se esperan para bajar juntos y se animan cuando alguien falta. Los niños tienen un espacio seguro de esparcimiento y los adultos mayores, una razón para no quedarse solos en casa.
Con esta iniciativa, la Gobernación del Cauca e Indeportes Cauca buscan demostrar que la salud pública también se construye desde los barrios, con propuestas sencillas, gratuitas y cercanas a la gente. En los Bloques de Moscopán, cada jueves por la noche, esa idea se convierte en música, movimiento y comunidad.
