
En el reciente encuentro por la Copa Sudamericana frente a O’Higgins, Boca Juniors vivió un momento especial con el debut de Álvaro Montero bajo los tres palos. El arquero colombiano mostró un rendimiento destacado que no pasó desapercibido para nadie, especialmente para su entrenador, Rodolfo Arruabarrena, quien lo elogió públicamente. «Álvaro Montero respondió. Es su primer partido en cancha de Boca y dio esa seguridad que necesitamos: juego aéreo, con los pies y tapando la pelota que tenía que tapar», expresó el ‘Vasco’, resaltando la confianza que el guardameta brindó al equipo en ese compromiso.
Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado en el segundo partido del semestre para Montero. En esta ocasión, el arquero tuvo responsabilidad directa en los goles que permitió ante Riestra, situación que impactó fuertemente en el desarrollo del juego. El propio Arruabarrena mostró una reacción poco común tras el tercer tanto recibido por Boca Juniors. Con gestos de incredulidad y decepción, el técnico se dio media vuelta hacia el banco de suplentes y sentenció con firmeza: «Tres goles se come». Esta frase sintetizó el malestar generalizado con la actuación del portero, y generó gran repercusión entre los aficionados y la prensa especializada.
¡¡¡CIERREN TODO, ES EL GOLAZO DEL CAMPEONATO!!! Alexander Díaz tomó la pelota en campo propio, la trasladó con calidad y se la picó a Montero para marcar el 3-0 de Riestra a Boca.
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— SportsCenter (@SC_ESPN) July 26, 2026
No obstante, más allá de las circunstancias adversas, Arruabarrena fue enfático durante la conferencia de prensa posterior al partido en deslindar responsabilidades. Para el entrenador, la derrota no recae sobre ningún jugador en particular, sino que él mismo asume la total responsabilidad por lo ocurrido. «El primer responsable soy yo. Hay que seguir insistiendo en algunas cosas, seguir mejorando en muchas y levantar. En este club, cuando te caés te tenés que levantar lo antes posible, y en cuatro días tenemos la definición de la Sudamericana», afirmó, mostrando una actitud resiliente y comprometida con la pronta recuperación del equipo.
Por otro lado, el técnico dejó claro que no tomará decisiones drásticas respecto a la alineación o la confianza en sus futbolistas debido a una mala noche. Arruabarrena manifestó que sus convicciones y la valoración que tiene de cada integrante del plantel permanecen intactas, independientemente de los resultados negativos. «No por una derrota voy a cambiar mis convicciones, mis ideas y lo que pienso de cada jugador. En eso estoy tranquilo», concluyó, enviando un mensaje de estabilidad y respaldo dentro del grupo.
Este episodio marca un punto importante en la temporada de Boca Juniors, donde la presión por avanzar en la Copa Sudamericana exige respuestas rápidas y definitivas. El cuerpo técnico y los jugadores deberán aprender de estos errores iniciales y afianzar la unión para afrontar con éxito el partido de vuelta. La figura de Álvaro Montero, pese a la crítica, sigue siendo parte fundamental dentro de la estructura del equipo, y la confianza de Rodolfo Arruabarrena será clave para que el arquero recupere su mejor nivel y contribuya a que el club argentino alcance sus objetivos continentales. En definitiva, Boca Juniors y su entrenador afrontan ahora un desafío crucial que pondrá a prueba su capacidad de reacción y adaptación en un torneo donde cada detalle cuenta.
